miércoles, 13 de febrero de 2013

Conversación en el Desierto.

Hablé con el ese Viento,pero tenía mucha prisa, ni me miró, se fué corriendo en otra dirección con la manos sucias de arena. Me quedé mirándole igual que si yo fuera una estatua,no se dió cuenta que con su arena, iba puliendo todas mis aristas, y me quedé cada vez más redonda, redonda, sin aristas,no me hablaba solo me acariciaba con sus manos sucias de arena, y yo igual que si fuera una estatua de roca blanda,cada vez más redonda, sin aristas. Me quedé mirándole, yo no era ninguna estatua, pero me quedé redonda, sin aristas, mirándole... No volvió, se fué , y yo me fuí tan tranquila, redonda, sin aristas,mis aristas se las llevó él, y yo pues me quedé redonda. Me pregunto si cuando vuelva, si es que vuelve querrá devolverme todas mis aristas, seguro que no, estará más calmado, y mis aristas serán como la arena del desierto, perdidas en la inmensidad de un horizonte que quiso llevarse con él.

1 comentario:

  1. Es tan hermoso...esto que escribiste...me gustó mucho
    Un beso

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